Forman parte de nuestro folklore, de nuestras tradiciones y de nuestro corazón. Son los juegos infantiles tradicionales del Paraguay. Una forma de recuperar nuestra memoria como nación, fortalecer nuestra identidad y disfrutar de la alegría inocente que brinda el compartir juntos un momento especial.
Cautivó a varias generaciones de niños y niñas del Paraguay, con su baile mágico y sus giros sin fin. Se puede jugar en grupo o en forma solitaria. Se necesita cierta destreza para rodear el trompo con la liña de manera precisa y luego, con un movimiento rápido, hacerlo girar al ser desatado. Logrado esto, los participantes pueden jugar de distinta formas con el trompo, alzarlo en la mano, pasearlo por el brazo, hacerlo saltar y otras mil combinaciones. Este tradicional juego infantil ha despertado también la inspiración de numerosos artistas y ha sido motivo de obras excepcionales como el caso de la composición musical “Che trompo Nasa’, de Hermirio Giménez. Una de las variaciones que tiene en su construcción, a partir de la corteza fibrosa del guayabo, que lo hace más resistente, ha permitido surgir al Trompo Arasa, juego tradicional y, a la vez, el Personaje del Bicentenario de nuestro país.
La tikichuela es uno de los juegos de habilidad más atractivos para pasar momentos inolvidables. Los grupos de amiguitos y amiguitas, reunidos, juntan sus semillas de coco, piedras de colores o bolitas de cristal, y empiezan el juego, el cual tiene niveles crecientes de dificultad a medida que se desarrolla. Las tikichuelas se esparcen en el piso, los participantes intervienen por tomos sucesivos, lanzando una tikichuela al aire y recogiendo las demás mientras está en el aire, primero de a uno, luego de a dos, de a tres… sumando risas en un juego muy cercano al malabarismo.
Reyes del aire y de muchos sueños infantiles, las pandorgas vuelan en el recuerdo y continúan fascinando a muchos niños y niñas. Pueden tener estructuras diferentes, ser rectangulares, hexagonales o de varias otras formas, representar al ‘kururu”, al “avión” etc. La forma tradicional de fabricarlas era con trozos largos de tacuarilla o madera leve, liñas para sostener la estructura, papeles de colores, muchas veces de clubes de fútbol, para cubrir los espacios, los flecos o “piriritas” rodeando la pandorga, y la cola, con telas cortadas a gusto y paladar del constructor. El mes de agosto, con sus vientos impetuosos, suele ser el mes más propicio para este juego, que se puede compartir con amigos y con el que se puede realizar diferentes competiciones.
Sus trazos básicos se realizan en la tierra, con un simple palito, o en el piso, con una tiza, carbón u otro material de escritura, delimitando el área del juego, que podrá tener la divertida forma de un caracol, de una niña, de una viborita, o ser simplemente rectangular. El juego tiene muchas posibilidades y variaciones. Para empezar, se lanza una piedrita al primer espacio del juego y, saltando en un pie, se cae dentro del mismo, se recoge la piedra, se la vuelve a lanzar al segundo espacio disponible, y así sucesivamente, hasta finalizar el último cuadro. Si la piedra o el pie caen en el lugar incorrecto, sobre las rayas o fuera del espacio asignado, se pierde el tumo.
Más que una simple cuerda, sostenida por dos de los participantes, es un juego de habilidad y constancia, en donde el niño o la niña debe ingresar al interior del círculo creado por la cuerda en movimiento, girando por la acción de quienes la están sosteniendo, y saltar para evitar que toque las piernas o cualquier parte del cuerpo, cada vez más rápido y realizando distintos movimientos o bailes, solo acompañado. Los que ‘pierden” al no saltar a tiempo, pasan a sostener la cuerda.
Se juego sobre cualquier superficie pero, preferentemente, en la tierra, en un terreno seco, duro y limpio. Las balitas, o bolitas, pueden ser de vidrio u otros materiales, aunque siempre existe aquella balita “especial’, que se puede sujetar con mayor facilidad entre los dedos y que ayuda a ganar los juegos, teniendo estas muchas variantes y posibilidades; como el “Pica y hoyo”, en que los participantes tratan de meter sus balitas en un pequeño agujero realizado con el dedo en el centro del campo de juego, para luego perseguir a las demás y tratar de “picadas’ mediante certeros disparos.
Existen muchos otros Juegos Infantiles Tradicionales, como el Anillo perdido (Kuäir Kañy), Bolero, Carrera, Carrera vosá, Cinto kañy, Gallito ciego, Goma, Kalesita, Kambuchi jejoká, Korá-guasú, Koraí, Libertado, Lotería familiar, Ojavea, Paila jeheréi, Partido so’ó, Pasará-pasará, Pelota muerta, Pisa-pizuela, Pulseada, Sortija, Tata ári jehasa, Tevi-trapo, Toro candil, Tuka’é, Un-do-tre miro, Bahía chipiú, Ybyrasÿi, entre otros.